¿POR QUÉ ESTUDIAR UNA MAESTRÍA ONLINE?

1. La separación física entre profesor y alumno.
Una maestría se compone de distintas materias o asignaturas, con un grado de especialización elevado. Para tener verdaderos especialistas en cada disciplina es necesario buscarlos allí donde estén, sin importar que no sea en la misma ciudad en la que vive el estudiante.
La comunidad virtual de estudiantes y profesores en un curso online permite una distribución espacial mucho más enriquecedora que la tradicional.
2. Un efecto secundario: el reforzamiento de las habilidades tecnológicas.
Aunque las plataformas educativas que se utilizan en la actualidad son cada vez más intuitivas y fáciles de utilizar, lo cierto es que cada vez que empezamos un curso en línea reforzamos nuestras habilidades tecnológicas: usamos nuevos programas, incursionamos en grupos dentro de redes sociales, usamos nuevos chats y sistemas de videoconferencia, etcétera. En definitiva, adquirimos o reforzamos habilidades tecnológicas.
3. Tú, en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje
A diferencia de lo que sucede en la educación presencial, en la que el profesor determina el ritmo de aprendizaje, en la educación en línea tú decides a qué ritmo vas avanzando.
Se trata de que adquieras conocimientos determinados en cierto plazo, pero tú planificas cuándo y cómo los vas a adquirir; eso sí, con tu tutor, que va a estar siempre guiándote, orientándote.
4. Las discusiones académicas
Son realmente académicas… en una relación de igual a igual. En el mundo de la educación presencial existen roles de poder, imagen, entre otros factores, en función de: vestimenta, trabajo, carácter, posición social y manera de conducirse.
La relación entre compañeros en una maestría en línea está basada en el desempeño académico, en la creatividad, en lo que cada uno aporta a la interacción virtual.
5. “Tiempo, tiempo… nuestro mayor tesoro”
Poco hay que explicar; el gestionar nuestro tiempo es algo que cada vez valoramos más. La gente huye de largos y costosos desplazamientos, mismos que reservan para ocasiones contadas, para encuentros puntuales, en ocasiones, una vez al año, con finalidades concretas como interactuar con nuestros compañeros en lugares previamente acordados.

La asincronía en las sesiones es otro punto fundamental para gestionar nuestro tiempo, al igual que la oportunidad de aprovechar esos tiempos “muertos o libres” que van surgiendo a lo largo del día.